¡Habíamos alcanzado el fin! Ese fin que en 1961 se nos aparecía muy lejano y que se nos aproximaba muy lentamente, día a día (hora de Latín, hora de Castellano, hora de Francés, hora de Aritmética Razonada, hora de Historia Argentina –narrativa y anecdótica, hora de Geografía –General y de Asia y África)… Y así, mes a mes, año a año, casi sin darnos cuenta, compartiendo estudio y deportes, diversiones y preocupaciones, alegrías y tristezas. Todo ello, inmerso en ese inmenso mar de conocimiento, seriedad y respeto que irradiaban desde el Rectorado (Prof. Escuti y Prof. Pedernera), a través de los Regentes y del Cuerpo de Profesores y de los Celadores; mar en el cuál nacían y se desarrollaban, con total naturalidad, la amistad y el compañerismo que nos brindaba y con que nos imbuía el Colegio mientras nos educaba. Así -decía- casi imperceptiblemente nos hallamos en 1966, habiendo concluído nuestros Estudios Secundarios en este Monserrat que nos había recibido adolescentes y tras prepararnos para una vida madura y responsable, nos despedía ya varones jóvenes pero adultos, De allí que nos preguntáramos mentalmente o entre dientes: -Y en ese próximo año 1967, ¿QUÉ?

Y se siguieron tantos hechos como los que jalonan nuestra vida, esos hechos con los que la forjamos y cada uno conoce. No intentaré señalarlos; me limitaré a destacar cómo en cada momento difícil de la vida, nuestro espíritu volvía a refugiarse en el recuerdo de esa irrepetible experiencia de vida que compartimos durante seis años; ni largos, ni cortos: Los justos para convertirnos en jóvenes humanistas capacitados para desenvolvernos en la sociedad de que formábamos parte y a la que le dedicaríamos nuestros mayores esfuerzos.

Y en este Festejo de nuestros Cincuenta Años de Egreso, lo sabemos, no vendrán quienes no pueden hacerlo por distintas razones, no estarán quienes ya partieron. Pero, como cristianos sabemos que la ausencia o la muerte son ocasión de esperanza.

¡Vamos, muchachos! ¿Juvenes sumus, aún? En el ánimo, en el espíritu, no me cabe ninguna duda.

Es así que espero podamos reencontrarnos en ese gran festejo del próximo Sábado 12 de Noviembre, bajo el patrocinio de nuestro augusto mentor, el Pbro. Ignacio Duarte y Quirós y con la protección y amparo de la Patrona de este Colegio, Nuestra Señora de Monserrat cuya imagen luce entronizada en la bella y espaciosa hornacina.

Por Carlos Antonio Casermeiro
Anisacate, Sierras de Córdoba, 21 de Septiembre de 2016

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